Y aún no sé si es claro o frío. Hace poco me di cuenta de la situación: en mi cabeza, el viento arrastra y eleva en forma de caracol las hojas caidas de amores en árboles frustados, que se preparan para florecer unos nuevos. Volver a sentir el vértigo de una promesa, la calidez de una sonrisa, el frío en la espina dorsal subiendo por mi espalda a mil kilómetros por segundo...
Es el tiempo de los cierres, de los nuevos comienzos, de nuevas puertas que aparecen en el laberinto vital... A veces no sé si lo que quiero es salir de él o, entrar de una vez por todas y perderme en sus muros, en la uniformidad de los días, buscando una ventana.... La puerta que siempre aparece ante mí, especialmente en momentos de melancolía, está apareciendo más últimamente; a veces, no sé si por desesperación o qué, agarro el pomo y no abro... A veces la fuerzo, a veces ni siquiera la cojo, simplemente me dedico a mirarla hasta que en un abrir y cerrar de ojos desaparece de nuevo...
Después de tanto correr y correr por el laberinto (¿por fuera de él, rodeándolo?), siento que debo sentarme y tomar un respiro, evadirme en las diez mil cosas que tengo en la cabeza, los pendientes: volver a pintar, recuperar amistades, despedir a otras, cambiar de cronotopo... Pero ella reemerge ahí, con su mundo de promesas angustiantes y bellas al mismo tiempo...
No sé, no sé nada y eso me desconsuela... Necesito un solaz urgente, quiero serenidad...
"Piedra sobre piedra"
EL ÚLTIMO DE LA FILA
Entras sin llamar;
no te esperaba y el azar
como una trampa te tendió
en mi camino.
Yo nada pedí
y presumia de vivir
en la contemplación,
en el deleite del placer,
en la ansiada calma.
Tú,
boca que es tenue luz,
túnel de amor,
lodo traidor
que me haces resbalar
entrelazado a ti,
no quieras más,
más no te puedo dar.
Pájaro espino, pájaro sol,
imploro tu favor, pido protección,
que su antojo lima mi débil voluntad.
Golpea en el yunque de mi obsesión,
golpea y golpea que forjarás
ese metal precioso que es la serenidad.
Tira otra piedra, que has de ayudar,
piedra sobre piedra he de levantar
el dique que frene el brío de su amor.
Crece, florece, crecido estás. al brote de tus tallos reverdeceras,
árbol de laurel que el invierno adormeció.
Tú,
vana presencia.
rosa en el ojal,
artificial,
nunca marchites...
Soplo de ausencia muero por verte,
muero de amor.
Rasga la trama,
que el aire va
surcando la saeta que el blanco erró
y que surcan las esquirlas de mi pedregal.
Tira otra piedra, que has de ayudar,
piedra sobre piedra he de levantar
el dique que frene el brío de su amor.
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