jueves, 25 de marzo de 2021

 

Después de muchos años, voy a recuperar este blog, ahora como repositorio de los trabajos que, semanalmente estoy presentando en la asignatura TEORÍAS DE LAS CIENCIAS SOCIALES, COMO PARTE DE MIS ESTUDIOS DOCTORALES... EL LÍMTE SIEMPRE SERÁN 2000 PALABRAS... AQUÍ EL EJERCICIO FUE CRUZAR LAS METODOLOGÍAS DE JOHN SEARLE & MICHAEL FOUCAULT... PARA ELLO ESCOGÍ A UNA DE MIS BANDAS FAVORITAS :d


violencia es mentir:

Un ejercicio de poder de la élite

y la respuesta contracultural de patricio rey

 

Somos el miedo de los gobiernos que mienten en nombre de la verdad. El miedo del poder militar, económico y jurídico que impide la comunicación humana pueblo a pueblo.

Carlos “Indio” Solari

Mini exordio

En Argentina, la cultura rock hace parte integral de su identidad nacional; esto es fruto, principalmente, del papel que ha jugado desde el último golpe militar (1976) como vehículo de representación y ha permeado las más diferentes prácticas sociales: son una “institución” dentro de la cosmogonía cultural[1].

Vale decir que el Rock incluye unas creencias y prácticas que van desde la estética hasta las líricas. Hay abundante bibliografía sobre su papel en la configuración social y simbólica argentina. Un caso especial es el “Fenómeno Ricotero”: se trata de la relación permanente, creciente y codificada que aún existe entre la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y su devoto público.

¿Quién es Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota?

Son, discutiblemente, la banda más popular en su país, pero curiosamente, muy desconocida (de manera intencional por parte de ellos) fuera de Argentina. Liderada por el cantante y compositor Carlos Solari (“Indio”) y el guitarrista Sky Beillinson, se fundó en 1976 y se disolvió en 2001.

Como parte de un discurso contracultural, Los Redondos siempre mantuvieron una filosofía de independencia de los estándares de la industria: nunca compartieron escenario ni hicieron videoclips; las entrevistas que dieron fueron muy escasas y sus discos eran producidos, prensados y distribuidos por ellos, como una manera de respaldar un discurso de ostracismo y transgresor. Sus canales de comunicación eran cuidadosamente escogidos por ellos y nunca usaron alguno que del circuito comercial; este “no transar” llevado de manera coherente es lo que les han granjeado una ingente cantidad de adeptos[2].

 A ello hay que sumarle las letras de Solari, completamente crípticas, aunque con verdaderas marcas textuales que referencian la situación social, una postura política y anímica.  Siempre en el circuito subterráneo, fueron cultivando una multitud de fanáticos, que se apropiaron de sus letras y melodías: nace así una subcultura, “Los ricoteros”, que seguía a la banda a cualquier lugar de la geografía, pues cada vez más personas asistían en un acto que se conoce como “las misas”:   la migración masiva a estos recitales, el ambiente, ritos, y simbologías, se mantuvieron incluso después de la disolución por los shows solistas de  Solari: esto puede verse en el documental “Piedra que late” de Julio Leyva[3].

La idea de este texto es analizar brevemente la plasmación de una realidad social de denuncia a partir de las nociones de Searle[4], donde la actividad discursiva de las letras configura posturas contraculturales de tensión en relación a la justicia y la verdad, desde algunos postulados de Foucault[5]

Como una licencia metodológica para encarar esta reflexión, desde lo planteado por J. Greimas[6] se escogió un signo poético complejo (la letra de la canción “Nuestro amo juega al esclavo”[7]). Tras un proceso de segmentación (Greimas, p. 17), tomaremos como microestructura[8] el texto “Violencia es mentir”, la única frase que se repite en la letra. Hay un consenso en que la letra se refiere críticamente a las instituciones oligarcas, representados en las fuerzas armadas argentinas y su papel represor en la cotidianeidad de las personas y la historia política reciente[9].

 

15 de enero de 1988: “… Formidables guerreros en jeep… los titanes del orden viril…”

Los “carapintada”[10] fueron unas facciones militares que, en épocas de democracia, se alzaron de manera celular contra el gobierno democrático: exigían mejores condiciones para que algunos de sus pares, que estaba siendo juzgados por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la dictadura (1976-1983) fueran indultados. Esto trajo grandes zozobras entre una parte de la población civil, ya que se reavivaban fantasmas de represión. Sin embargo, también hubo voces de sectores que avalaron esa redefinición de los términos de juzgamiento para los acusados. Siempre hubo unas justificaciones sociopolíticas y morales para la represión y los desaparecidos.

El Indio, en calidad de cronista atento a la actualidad, manifestó su estado intencional consciente (Searle, 2014, p. 49) con la canción que nos ocupa. Su declaración expresada lingüísticamente a partir de tropos es expuesta públicamente (la canción es coreada y se replica, por ejemplo, en grafitis y camisetas, ver figuras 1, 2, 3 y 4) pero da cuenta de su emisión performativa (Searle, 2014, p. 159).

 


Figura 1

Grafiti en alguna calle de alguna ciudad de Argentina

NOTA: fuente tomada del buscador Google Images (2021)

 





Figura 2

Esténcil en alguna calle de alguna ciudad de Argentina

NOTA: fuente tomada del buscador Google Images (2021)

 

 


Figura 3

Estampado en camiseta

NOTA: fuente tomada del buscador Google Images (2021)

 

 

 

 

 

 


 

Figura 4

Pintada en un bolso

NOTA: fuente tomada del buscador Google Images (2021)

 



Los juicios estaban en todas las noticias y la canción se torna en un poder deóntico colectivo y anónimo, pero en este caso se va a oponer a otro más institucional (en el sentido político), el de las fuerzas militares (Searle, 2014). La función de estatus que marca el que sea una de las canciones más coreadas y celebradas de la banda se crea a partir de la devocional recepción por parte del público de la misma: a partir de la declaración hecha canción, el público asume la responsabilidad de no olvidar.

Para explicar mejor esto se recurre a un desglose de los dos componentes verbales de la microestructura así: violencia es la polarización entre los que preservan las buenas costumbres y los valores capitalistas (representado en los militares) versus los que buscan una sociedad progresista y comunista (los subversivos). Apenas se inclina la balanza a alguno de los dos polos (dualidad creada para justificar los ejercicios de poder) se abre la brecha para que se justifiquen acciones de ajuste, los actuares militares. El desconocimiento de las raíces históricas de este desbalance es “mentirse”, es mentir (Cillo, 2013, p. 168). El manifestar esto, amparado en la realidad social creada y el sentimiento de la letra, confiere un derecho vedado a gran parte de la población en años anteriores: la posibilidad de expresar disenso y, con ella, pedir justicia, sin tener represalias de choque.

Decreto 1004/89: “… escuchás caer tus lágrimas…”

Aunque fueron sofocados los alzamientos, muchos acusados de crímenes fueron indultados por Menem (1989-1999) entre otras razones, presionado por el temor a un nuevo golpe militar[11]. En dichos procesos se ofrecieron muchos testimonios y pruebas de sobrevivientes a las torturas, donde se señaló con nombre propio a militares de todos los rangos.  Estos juicios fueron televisados y públicos, para ignominia de los sectores de élites afines al proceso de “Restauración” (como se llamó eufemísticamente a la Dictadura amparados en la dicotomía expresada por Cillo).

Como bien señala Foucault, “(…) el pueblo se apropió del derecho de juzgar, del derecho a decir la verdad, de oponer la verdad a sus propios amos, de juzgar a quienes lo gobiernan” (Foucault, 1977, p. 203), como uno de los grandes logros legados del sistema judicial ateniense.

Sin embargo, entre la tensión del poder ejecutivo y de los fueros militares, ganó este último, ante la mirada impotente del poder popular. Familiares y sobrevivientes querían saber, en el sentido de Foucault: en ese conocimiento se puede empoderar el poder político que, nos han dicho, pertenece al pueblo, pero casi nunca es así.

Si son 30.000 los desaparecidos, escuchar con voz y nombre propio las historias de cada individuo violentado hace más particular el drama; por presión social, se hicieron diferentes “Comisiones de la verdad”, conformadas por intelectuales, líderes sociales y representantes del gobierno democrático: sus investigaciones fueron la base, pero los acusados fueron sobreseídos con la política del “borrón y cuenta nueva”: la sociedad disciplinaria había fallado (Foucault, 1977, p.221).

En este contexto de tensión aparecen entonces las voces de esa masa anónima que se ha venido llamando “pueblo” en este texto. Ocurre entonces del debilitamiento de las instituciones políticas estatales y los sistemas de justicia, así como una sensación civil que pendulaba, en líneas generales, entre el miedo, la hostilidad y la esperanza[12]

Y ahí es donde aparece Solari y compañía, amparado desde la postura contracultura para, al menos desde lo estético, proponer una nueva realidad institucional que va a retar las grandes estructuras del poder: la contracultura, definida por Alejandra Vásquez[13] como “el estudio de la estigmatización y la marginalización de los humanos considerados ‘de abajo’, los vencidos […] actores vivos que se han mantenido en resistencia siendo parte del sistema” (Vásquez, 2019). Al menos desde una forma autorreferencial y en contravía a “la sociedad de buenas costumbres” (me permito el sarcasmo), la canción de los Redondos va a ofrecer un espacio de desahogo y sublimación por la injusticia.


Conclusión: “… por los tipos que huelen a tigre, tan soberbios y despiadados…”

La resonancia social que tiene la frase (y con ella la canción y el contexto que la rodea) desafortunadamente sigue vigente y, por uso del habla en todos sus niveles, tiene resignificaciones que permiten adaptarlas, según quien interprete, a su propio entorno particular. No solamente presenta sino representa una realidad atemporal, aunque parezca anclado a una lucha de poderes concreta en la historia de América Latina; como anotan Del Mazo y Perantuono[14]:

“Violencia es mentir”. Supera el estatus de la frase que impacta y, posicionada al lado de la filosa “Todo preso es político”, es una conclusión que, desde un pensamiento más anarco que de izquierda, parece cuestionar al sistema político abroquelado justamente detrás de Felices Pascuas. (Del Mazo y Perantuano, 2015)

 

La declaración microestructural del Indio crea una realidad deontológica, abrazada por multitudes que vuelven la sentencia como una suerte de mandamiento, tiene una función de estatus de su cosmovisión. Si se indaga un poco más sobre la evolución letrística de Solari, se puede ver a primera vista que en los 80 y buena parte de los 90 su corpus textual se dirigió a crear estas realidades sociales de la confrontación y la búsqueda incesante de la verdad, al menos una que quiere ayudar a encontrar a quienes analizan sus letras y filosofía, de la cual vimos un repaso brevísimo en este texto.

Después de la disolución de la banda, en su carrera solista los ejes temáticos o “mundo” nacen ya de una confrontación de él mismo con sus sentimientos, pero su actitud transgresora (todo el tema de autogestión, exclusividad y carácter marginal de la gran industria musical) lo ensalzan como un ícono del no transar y eso no lo aceptan muchos. Como dice él mismo en la frase del epígrafe, ese “nosotros” al que alude no se refiere a Los Redondos, sino a él y a su público, una comunión que está muy cercana a un culto religioso por el nivel de fervor, como bien resume Mario Pergolini en el documental de Leyva: “… A pesar de que a veces parece un poco encriptado, hay frases en cada canción que terminan armando como un evangelio” (Canal PIEDRAQUELATE, 2013, 17m11s).

Solari mismo se niega a explicar sus letras, pues argumenta que ellas se deben dar a entender solas, abriendo el paso a una aparente ambigüedad y lo que le confiere un aire de realeza o santidad para muchos seguidores: él parece burlarse de esto como en la canción “Porco Rex”, que le da título a su tercer trabajo solista (2007). En mi caso, me acojo a lo que dice Luis Chitarroni[15]:

Me gustan las letras de los Redondos porque “parecen” decir otra cosa en un clima de credulidad emocional que se obstina en hacernos sentir y pensar lo mismo porque tenemos (o “parecemos tener”) las mismas limitaciones del lenguaje (Chitarroni, 1992)

 

Y, parafraseando a Pergolini, las letras del Indio se han convertido casi que como “agua” para las personas.   Orgullosamente puedo decir que soy uno de ellos, de la corte de Solari, aunque es un hecho que jamás podré verlo en vivo (le diagnosticaron Parkinson en 2017 y se alejó de los escenarios) … Pero siempre quedan las letras.   

 

 

 

Lista de referencias y bibliografía

 

Bombelli, J., Muratori, M. Arnoso, Maitane S. (2013). Las comisiones de verdad en Argentina y su impacto en la evaluación emocional. V Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XX Jornadas de Investigación Noveno Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires. https://www.aacademica.org/000-054/554

 

Carapintada. (Esta página se editó por última vez el 24 de enero de 2021). En Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Carapintadas#Segundo_alzamiento_(15_al_19_de_enero_de_1988)

 

Cillo. P. (2013). Nuestro amo juega al esclavo: el sistema social VIII [máquina social represiva epocal]. En P. Cillo (autor). Filosofía Ricotera: tics de la revolución: Tercera edición (pp 162 – 169). Editorial Del Nuevo Extremo S.A.

 

Chitarroni, L. (1992). Las letras a ultranza. En: Berti, E. (coord.), Ñam Fri Frufi Fali Fru: Los Redondos. (pp. 66). Editorial Ac.

 

Del Mazo, M. y Perantuano, P. (2015). Pasión, locura y muerte. En: M. Del Mazo y P. Perantuano (autores), Patricio Rey sus Redonditos de Ricota: Fuimos reyes. (pp. 167-168). Grupo Editorial Planeta.

 

Eco, U. (2000). Tratado de semiótica general. Editorial Lumen. (pp. 370)

 

Editorial. (11 de julio de 2016). Rico dijo que no fue condenado, ¿qué dijo la justicia? Chequeado. https://chequeado.com/hilando-fino/rico-dijo-que-no-fue-condenado-que-dijo-la-justicia/

 

Foucault, M. (1973). La verdad y las formas jurídicas. En Estrategias de poder. J. Varela y F. Álvarez Uría (edición). Tomo III. Ediciones Paidós Ibérica S.A.

 



[1] Pujol, S. (2005). Rock y dictadura: crónica de una generación (1976-1983). (2da edición). Emecé memoria argentina. 

[2] Gobello, M. (2014). Banderas en tu corazón: apuntes sobre el mito de los Redondos. (1ra edición). Ediciones Corregidor. (Pp. 22).

[3] Leyva, J. [Piedraquelate2013]. (16 de julio de 2013). Piedra que late. [Archivo de video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=C7hSP3kj2nY&ab_channel=PiedraQueLate2013

[4] Searle, J. (2014). Creando el mundo social: la estructura de la civilización humana. Ediciones culturales Paidós.

[5] Foucault, M. (1973). La verdad y las formas jurídicas. En Estrategias de poder. J. Varela y F. Álvarez Uría (edición). Tomo III. Ediciones Paidós Ibérica S.A.

[6] Greimas, A. J. (1976). Hacia una teoría del discurso poético. En Ensayos de semiótica poética, A.J. Greimas (aa. vv). (1era edición). (pp.17). Editorial Planeta.

[7] Solari. C. (1989). Nuestro amo juega al esclavo. [Patricio Rey y sus redonditos de ricota]. En ¡Bang, bang, estás liquidado! [CD].  Del Cielito Records (1989).

[8] Eco, U. (2000). Tratado de semiótica general. Editorial Lumen. (pp. 370)

[9] Cillo. P. (2013). Nuestro amo juega al esclavo: el sistema social VIII [máquina social represiva epocal]. En P. Cillo (autor). Filosofía Ricotera: tics de la revolución: Tercera edición (pp 162 – 169). Editorial Del Nuevo Extremo S.A.

[10] Carapintada. (Esta página se editó por última vez el 24 de enero de 2021). En Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Carapintadas#Segundo_alzamiento_(15_al_19_de_enero_de_1988)

[11] Editorial. (11 de julio de 2016). Rico dijo que no fue condenado, ¿qué dijo la justicia? Chequeado. https://chequeado.com/hilando-fino/rico-dijo-que-no-fue-condenado-que-dijo-la-justicia/

[12] Bombelli, J., Muratori, M. Arnoso, Maitane S. (2013). Las comisiones de verdad en Argentina y su impacto en la evaluación emocional. V Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XX Jornadas de Investigación Noveno Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires. https://www.aacademica.org/000-054/554

[13] Vásquez Carmona, A. (2019). La contracultura: el rock como protesta política. El Artista. No. 16. https://www.redalyc.org/jatsRepo/874/87459435009/html/index.html#fn1

[14] Del Mazo, M. y Perantuano, P. (2015). Pasión, locura y muerte. En: M. Del Mazo y P. Perantuano (autores), Patricio Rey sus Redonditos de Ricota: Fuimos reyes. (pp. 167-168). Grupo Editorial Planeta.

[15] Chitarroni, L. (1992). Las letras a ultranza. En: Berti, E. (coord.), Ñam Fri Frufi Fali Fru: Los Redondos. (pp. 66). Editorial Ac.

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