viernes, 25 de febrero de 2011

Una pasadita por el "Pubis Angelical"

Manuel Puig
. Pubis Angelical
Editorial Seix Barrial S.A. 1979.


Desde su puesta narrativa, la novela “Pubis Angelical” (1979) de Manuel Puig, aborda la psiquis femenina de segunda mitad del siglo XX desde el concepto de cautividad y el deseo de emanciparse de ésta por medio del reconocimiento de los diferentes roles sociales y emotivos de su feminidad. A través del personaje principal (Ana), Puig explora dos tipos de encerramientos: el físico (Ana nunca se mueve de su cama de enferma en México, por ejemplo), hasta el social, éste apoyado por las dos historias paralelas que se cuentan en la novela (la del El Ama y la de W218), en donde el estereotipo de la mujer hermosa como objeto sexual en una sociedad machista, funcional y de apariencias, reprime, limita y no comprende los verdaderos deseos de la Mujer como sujeto emocional y social.

Contrario a otras novelas de nuestro autor, donde esta redención del ser femenino es incompleta o malograda, en “Pubis Angelical” este autoreconocimiento sí se da, en un final onírico en donde las tres historias convergen para dar como resultado la aceptación de Ana de ser como debe ser, de su valía y capacidades en una cultura donde se le imponen matices y exigencias a sus roles sociales como Mujer (sí, con M mayúscula). 

La novela propone múltiples dispositivos para acercarse a este tema tan espinoso: la utilización de técnicas como el monólogo (en el caso de Ana, a través de las confidencias expresadas en su diario, el Ama y W218 con el conocimiento dado al lector de sus pensamientos), o las similitudes del tipo de hombres con el que suelen relacionarse, así como las situaciones de aislamiento y soledad a la que son sometidas, son sólo tres ejemplos de puntos de encuentro para los tres relatos.

Las tres son hermosas y jóvenes. Las tres quieren ser independientes. Las tres tienen una imagen idealizada del ser masculino como amante y compañero. Las tres sacrifican su propia libertad como ser para, inicialmente, “plegarse” a los deseos de una sociedad dominada por hombres. Las tres, en últimas, son sometidas al trato de una imagen, de un ser funcional que serviría para propósitos ajenos que niegan sus verdaderos deseos.

Esta novela, llevada al cine en 1982 por el director Raúl de la Torre y musicalizada por Charly García, se presenta como una de las más enigmáticas del corpus literario Pugiano. Viene así a concretar un ciclo temático del autor, aunque sin desconocer la fuerza de los diálogos y los monólogos internos que se hicieron célebres en otras novelas anteriores del autor, tales como “El beso de la mujer araña” o “Boquitas pintadas”. Aquí dejo una muestra de la banda sonora, tema titulado homónimamente al filme y a la novela:




Esta es una novela ideal para acercarse a un mejor entendimiento del universo femenino en una sociedad falocéntrica. Como dato novedoso, en esta obra Puig se acerca al género fantástico, pero siempre sin dejar de lado sus referencias al cine y a la temerosa complejidad de las relaciones de pareja. Es, entonces, una verdadera obra maestra, poco reconocida por la crítica literaria.

Esta novela, como todas las de Puig, sólo incitan a escribir. Su formación como cineaste frustrado proveen múltiples referencias a ese otro arte a partir de las referencias a cine, lenguaje filobático y la constante áura de las divas del cine de oro norteamericano, aquellas que los directores de fotografía se peleaban por iluminar...

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