Es tarde en la noche del viernes, hoy no hay ensayo con los Rufinos. Llego a casa exhausto, después de lidiar durante dos horas con el transporte bogotano, luego de un agitado día de trabajo. Como siempre, cierro la puerta, suspiro, descargo la maleta y voy al baño a lavarme las manos. Enciendo la luz del recinto. Después de seguir la misma rutina durante los últimos ocho meses, me podía mover en el apartamento como un gato en la noche. Mientras lavo mis manos, me miro en el espejo que está sobre el retrete: sin afeitar, algo despelucado, sofocado por el calor que había hecho día, aunque sin ganas de quitarme las chaqueta, pues bien se sabe que Bogotá es muy fría en las noches, no importa la temperatura que haya hecho en el día.
Me subo la cremallera y voy a mi habitación. Desocupo mis bolsillos de monedas, pedazos de empaques de dulces, servilletas sin usar que me habían dado en el sitio donde compro tinto. Llego a una de las ventanas que está sobre mi cama y la abro; al tiempo que entra el aire frío, irrumpe en primer plano sonoro el ruido del tráfico sobre la Avenida Suba: vehículos que iban a toda velocidad… pensé en quiénes irían con tanto afán: parejas que se van a rumbear, madres cabeza de familia que después de la jornada corren al calor de sus hogares, estudiantes que felices por el comienzo de Semana Santa, se preparan para las fiestas de la noche, individuos que por azares de la vida se apuran a llegar a sus trabajos de viernes en la noche… en fin, el mundo entra.
Prendo un cigarrillo, con mi cabeza saliendo por la ventana. Cuido con mi mano que el viento de la noche no apague la llama de un encendedor que ya estaba por acabarse. A los lejos puedo oír un vallenato sonando y algunas risas. Con el remoto, prendo la grabadora que está sobre mi mesa de noche. Cuando pulso el “play”, los primeros acordes de “Vários Holofotes” inundan mi habitación. Durante los primeros compases, la armonía del bajo llenó un poco el vacío que sentía, así como el loop de una sirena de ambulancia que trata de abrirse camino desesperada en un trancón, la marca distintiva de esa canción.
Miro el celular sobre la mesa del televisor, aún sin saber si alguien llamaría. El aparato parecía mirarme desde su estaticidad, como retándome a un juego de “serios”, aquél donde dos personas se miran fijamente sin decir nada, hasta que alguno de los dos se ríe y pierde… Siempre me llamó la atención ese juego, el único que conozco donde el que se ríe es el que pierde.
En la mañana había visto a Yineth, una chica con la que había salido durante un año y de la que me había enamorado y que se desaparecía cada tanto… Yo nunca supe lo que pasó o qué hice mal, hasta que un día simplemente me desaparecí también, pues había entendido que ella no sabía lo que quería de la vida y que sólo salía conmigo para pedir favores, para tener a un hombre dispuesto a hacerle compañía solo cuando ella sintiera que así lo necesitaba. En conclusión, la relación solo había existido en mi cabeza... Para ella solo fui favores y compañía existencial y física, pero sin nada más, sin nunca dejarse conocer, por más que insistí y que ella me decía que era su deseo...
A água do banho já aqueceu, cantaba Marcelo en el radio, desde el CD… Mientras salía con ella (durante un lapso de casi un año), un conocido común le “estaba cayendo”, y ella siempre me dijo en confidencia que el tipo le parecía repugnante… Hacía solo una semana me había enterado que el man mete coca (lo cual explica muchas cosas de su pensamiento errático)… El susodicho trabaja conmigo, de hecho, soy para él como una especie de supervisor. Sólo el año pasado lo salvé de que fuera despedido, dado que el hombre se negaba a seguir los lineamientos de las clases, llegaba tarde a las mismas, llegaba incoherente… Él y yo somos profesores de universidad.
Últimamente el individuo me había estado buscando… No somos amigos, solo conocidos que trabajan en el mismo lugar. Ni me cae ni bien ni mal, simplemente me es indiferente… Sinto o medo no espaço apertado é o risco de alerta, de alerta ligado, sigue O Rappa, voz aguardientosa de M. Falcão…
A Yineth le escribí un correo el diciembre desde México DF. En él le decía que, a pesar de haber jugado conmigo, le agradecía el tiempo juntos, sus besos, su cuerpo, de que la experiencia con ella me había dejado varios aprendizajes traumáticos, algunos de los cuales sigo procesando: mi error fue haberme comportado demasiado bien con ella. Creo ahora que, sí, no se puede ser muy caballero con las mujeres… en el mundo moderno, esas actitudes, llevadas en demasía (sin llegar a la melosería, aclaro, simplemenrte mostrar que la oyra persona le importa a uno), sólo hace que ellas se aburran de ti. Cuando desaparecí, ella ni siquiera intentó buscarme, estaba acostumbrada a que era yo quien siempre la buscaba, excepto, claro, si necesitaba algún favor de mí. Después de un año, me di cuenta de eso… O coração se não pirrite mata me protege dos meus sentimentos… En noviembre del año pasado fue a buscarme, seguramente necesitaba algún favor... Yo me hice el "güevón", ni pendejo que fuera... Haaaaa heeeee haaaaaa heeeeee...
El cambio de ritmo me trae de nuevo a este plano de realidad. El viento estaba haciendo que el humo que expulsaba se devolviera aún más difuso al interior de mi habitación. Cierro un poco más la ventana, abro la botella de mezcal que tenía en la repisa donde está los Cd’s. Cierro los ojos y en el difuminado que cobijaban mis párpados, puedo ver la imagen nuevamente: al mediodía, saliendo a almorzar, la vi en la puerta de la universidad. Nos vimos y luego, casi sincrónicamente, volteamos la mirada, negándonos. Detrás mío salía el individuo, gafas oscuras, aire tostado y caminar pedante. Ella se levantó y fue hacia él. El tipo pareció no reparar en mí y yo traté de disimular, caminando sin mirar atrás. Caminé y doblé a la esquina, alcanzando a unos colegas que buscaban dónde almorzar… Hubo un punto donde los sentí caminando detrás de mí. No podía escuchar qué decían, solo sentía como si su calzado en cualquier momento fuera a pisar mis talones… O sol deixou de ser paisagem e passou a queimar de repente… redoblante fuerte, mucho más fuerte, cambio de ritmo.
Cambiaron de acera y me adelantaron… desde allí los pude ver mejor… caminaban de afán y torcieron en la primera esquina, ya lejos de la mirada del flujo peatonal de la calle 23. Yo no me detuve y seguí en dirección a la carrera Séptima, pero antes de perderlos de vista, vi cómo él adelantaba su mano a la cara de ella (sin detenerse) y le acariciaba una mejilla… O barulho lá fora, o barulho lá fora, Foi selada, foi selada a falsa calmaría… Un vacío se instaló en mi estómago. Me molesté conmigo mismo por sentirlo, fue solo un segundo, un pequeño trueno en el cielo gris que habían sido mis últimos tres meses. Alguno de los que iba conmigo me iba hablando, pero no lo escuchaba… solo movía mi cabeza asintiendo, pensando en lo contradictoria que es la vida, en lo que incoherentes que podemos llegar a ser lo humanos… águas lavam o chão da evidencia…
¡Ah, el estribillo! Amo el rasgueo que hace la guitarra de Xandão cuando Marcelo repite como un lamento la letra… descubrí entonces, hoy, que no había superado las resonancias de mi fracaso con Yineth… De otro lado, se dio el paso para borrar cualquier indicio de reconexión o arrepentimiento, que por más expectativas de futuro y gusto por el sabor de una piel, quien había perdido era ella… tal vez sea una visión muy optimista y nascisista, pero dado que quien está con el lío soy yo, si es el caso, estoy dispuesto a autoengañarme, al mejor estilo del “anti-yo” Freudiano…
Confirmé, mientras le echaba la última calada al cigarro y “Vários Holofotes” se iba difuminando en el espacio sonoro oscuro de mi habitación, que ella aún no sabe lo que quiere… no silêncio não existe flagrante, foi lavado o asfalto com cunha… que (engullo buen sorbo de mezcal, el gusano al fondo de la botella roza mis secos labios), no era la mujer para mí y que nunca cometeré con otra los mismos errores que hice con ella (que hasta dónde sé, no fue ni uno solo)… Que todos somos incoherentes, decimos unas cosas pero sentimos otras, que tras nuestros sentimientos hay una agenda política que puede llegar incluso a la manipulación de las expectativas ajenas, que en una relación es mejor mantener y rotar la dinámica del amante y el amado…
Qué (pienso cerrando la ventana), es mejor seguir adelante y sublimar todos esos deseos en el arte… Vários holofotes ligados aqui, a água do banho já aqueceu… (ad infinitum)… Ahhhhh, La embriagadora lucidez de la bebida milenaria... Quem sabe aqui dentro o que acontece sou eu.
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