lunes, 2 de mayo de 2011

Aristides Pataquiva, el Tyler Durden de Tunjuelito

(Texto escrito para el fanzine Ficciorama, Mayo de 2011).

Más de quince años al volante en las agrestes rutas del transporte bogotano, han hecho de Aristides Patequiva  un hombre que no le teme a nada. Casado y con seis hijos, ostenta el récord del conductor con mayores comparendos en la ciudad de Bogotá. Su agresividad y enjundia han hecho una carrera casi mítica en las calles bogotanas, donde además se le reconoce como fundador de la CAPCU, copa “Aristides Pataquiva de Combate Urbano”. Allí, choferes, taxistas y demás conductores que quieran, se enfrentan en diferentes rondas al mejor estilo del videojuego Mortal Kombat para determinar quién posee las mejores habilidades en agresión, ataque y defensa usando dispositivos del transporte urbano: vehículos, crucetas, machete, puños, patadas, arañazos, cachetadas, todo vale… menos armas de fuego.

La primera ronda consta del manejo de la “patecabra”, sesiones en las que muchos novatos son eliminados: las subcategorías son por el peso de la faca, tamaño de la hoja y grado de oxidación de la misma. Este torneo nació cuando Aristides vendía buñuelos en la UN y, durante una protesta y ante la entrada de las fuerzas públicas, alejó a todo un regimiento blandiendo su patecabra, aquella que le regaló su papá de Primera comunión. Su agresividad pareció encontrar desahogo en la carrera pugilística, pero la presencia de formalidades hizo que desistiera, convirtiéndose en chofer de buseta, espacio al que trasladó sus aptitudes y las expandió: durante algunos años (especialmente en el esplendor de la llamada “Guerra del Centavo”), sostuvo muchas batallas donde casi siempre salió victorioso. Decidió reglamentar los combates, por lo que los anales informales  lo llaman el Tyler Durden de Tunjuelito, además por su manejo avezado en cierres a otros vehículos, insultos, manejo de cruceta y actitud desenfadada ante la presencia de las fuerzas del orden.

CAPCU ya lleva varias ediciones y su popularidad va creciendo. Para la próxima versión, se va a implantar una nueva categoría llamada “el planazo intimidante”, donde se evalúa la experticia en el manejo de la hoja plana del machete. Aunque antes el premio era una canasta de cerveza, ahora debido al número de inscripciones y a la falta de campos de práctica por la implementación de Transmilenio, la Copa viene acompañada de un bono tipo bufete ilimitado donde “La Rita”, local reconocido por su chanfaina tipo “gourmet”, solo para paladares entendidos. Pero, ¿qué dice el fundador de este folclórico torneo? A pesar de su fama, dice querer “ganar un lugar en la carretera de la fama del combate urbano”… Mientras le escurre grasa por la comisura de la boca, agrega: “Quiero retirarme como el “Happy Lora” del combate urbano…”.

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